TRASTORNO DE LA ANSIEDAD POR SEPARACIÓN EN EL PERRO

por: Clinica Alfa Veterinaria, en: 22/04/2009
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Se trata de un síndrome cada vez más frecuente en nuestras mascotas. Se caracteriza porque el animal presenta conductas no deseadas en AUSENCIA del dueño. Estas conductas pueden ser desde ladridos continuados, “lloriqueos”,... hasta micciones-defecaciones inadecuadas (en medio de una habitación, en el sofá, camas,...), llegando incluso a destrozos del mobiliario doméstico, morder paredes,...

Se puede dar sólo un tipo de conducta o pueden darse todas.

Suele tratarse de animales con muy buen comportamiento cuando está el dueño. Este trastorno es debido al gran apego que tiene el animal por el dueño. Cuando el dueño no está y el animal se queda solo en casa, éste empieza a desarrollar ansiedad que se traduce en la conducta que hemos mencionado anteriormente. Incluso antes de que el dueño se haya ido, el animal ya ha empezado a ponerse ansioso porque llegan a asociar perfectamente el “ritual de puesta a punto” del dueño para salir de casa con la inminente soledad.

La curación es posible con estos animales pero el tratamiento pasa por 2 puntos: la terapia de reeducación del animal o terapia conductual y la terapia farmacológica. La primera es la verdaderamente importante ya que es la que al final conseguirá solucionar el problema. Pero hay muchos animales que conviene ayudar con fármacos para que respondan mejor a la reeducación y bajen su nivel de ansiedad.

Hay animales muy nerviosos que están predispuestos a la aparición de este tipo de problemas, pero en muchas ocasiones es el dueño el que sin saberlo y sin proponérselo está estimulando el comportamiento ansioso de su animal.

Como hemos dicho la terapia suele ser exitosa pero requiere mucha paciencia y el compromiso firme de TODOS LOS MIEMBROS DEL NUCLEO FAMILIAR. Los resultados no suelen observarse hasta 1-2 meses después de iniciar el tratamiento.


TRATAMIENTO


TERAPIA CONDUCTUAL

Es el pilar fundamental del tratamiento. Consiste en debilitar la dependencia que el animal muestra hacia su propietario. Este principio requiere:

    que el dueño ignore al perro cuando éste busca activamente su atención.
    evitar despedirse del animal antes de salir,
    evitar también un excesivo recibimiento al llegar a casa

Esta actitud no deteriora la relación amo-perro, pero disminuirá la dependencia excesiva y tolerará la ausencia del propietario sin ansiedad. Ignorar al animal puede ser difícil, pero hay que mantenerse firme durante todo el tiempo que dure el tratamiento para conseguir que la relación sea saludable.

Por otro lado, debemos conseguir que el animal no sepa en qué momento el dueño va a salir. De este modo, la ansiedad no empezará a manifestarse antes de la salida. Para conseguir este efecto hay que tratar:

    confundir al animal, cogiendo las llaves, manipulando la puerta o cogiendo un bolso, pero sin salir a la calle. De esta manera, perderán su valor como productores de ansiedad. Cuando esto esté superado conviene hacer pequeñas salidas alargando su duración poco a poco.
    proporcionar ejercicio físico suficiente al animal
    dejar a su alcance juguetes estimulantes, aunque no son una parte fundamental del tratamiento.

Bajo ningún concepto el animal debe ser castigado cuando, al llegar a casa, se encuentran destrozos o eliminaciones fuera de sitio. El castigo debe aplicarse para corregir conductas justo en el momento en que se producen.

Como última reflexión hay que recordar que, si el animal se comporta indebidamente, no lo hace de forma consciente. El perro está tan angustiado que no es capaz de controlarse, su sufrimiento es tan agudo que pierde el dominio de sí mismo. El castigo a este nivel es incapaz de resolver el problema y puede complicar más aún la situación.

Hay que tener claro que el castigo tiene como finalidad el que una conducta inapropiada no se repita en el futuro, no la de aliviar la tensión del propietario.



TERAPIA FARMACOLÓGICA

Al igual que la terapia conductual, debe ser establecida y supervisada por el veterinario. Esta medicación se utiliza para suprimir la ansiedad, sin sedar al animal. Pero estos fármacos, por sí mismos, no constituyen una solución y deben ser utilizados en todos los casos, sean más o menos leves, junto con la terapia conductual anteriormente descrita.


PREVENCIÓN DE LOS PROBLEMAS DE ANSIEDAD

Cuando un cachorro llega a casa, es muy importante evitar situaciones que potencien el desarrollo de “hiperapego”. Hay que acostumbrar al animal a quedarse solo de forma gradual. Muchas familias son reticentes a dejar a su cachorro solo en casa. Mantenerlo acompañado las 24 horas del día es un error ya que, el día que esta situación sea insostenible, el animal tendrá serias dificultades para afrontar la nueva situación.

Seguir unos consejos a la hora de educar a un cachorro no garantiza que no vaya a presentar problemas relacionados con la separación en el futuro, pero sí favorece que sus factores predisponentes se vean minimizados:

    No despedirse del cachorro cuando se vaya a salir de casa. Cuando nos despedimos del animal se le transmite intranquilidad asociada a la salida del propietario. En el futuro, este animal percibirá la separación de su dueño como algo desagradable. Se debe banalizar la separación, ya que es natural que el dueño salga de casa y regrese un tiempo después.
    No saludar efusivamente al animal cuando entramos en casa. Es mejor esperar a que el animal se calme y entonces prestarle atención.
    Pedir ayuda profesional inmediatamente cuando detectemos que nuestro cachorro manifieste conducta destructiva única y exclusivamente durante nuestra ausencia. Bien es verdad que puede no tratarse de un problema vinculado a la separación pero, dada la gravedad y frecuencia del proceso, merece la pena descartarlo a tiempo.

CONCLUSIÓN

Si tras la lectura de este artículo crees que tu perro puede ser víctima de ansiedad por separación, es importante tomar medidas para solucionar el problema lo antes posible. Desgraciadamente, no es algo que desaparezca con el tiempo por sí solo. Tu veterinario puede orientarte para empezar una terapia o puede referirte a un especialista. Es importante que recuerdes que tu animal no es malo ni rencoroso, sino que padece un desorden que puede ser tratado y cuyo pronóstico es bueno si sigues los consejos que te facilitará tu veterinario.









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