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La ehrlichiosis canina, es una enfermedad, transmitida por la picadura de una garrapata.
Se trata de un microorganismo que según la variedad afecta a las células de defensa (leucocitos) o a las plaquetas y se distribuye por todo el organismo del animal afectando sobretodo al bazo, hígado, riñones, gl. linfáticos, articulaciones, sist. nervioso.
Las garrapatas son capaces de transmitir la enfermedad durante los tres estadios de su vida, es decir, desde su nacimiento hasta las fases adultas.
No es necesaria una infestación masiva para su transmisión, y las más pequeñas ninfas es muy fácil que pasen desapercibidas, así es que el 20% de los propietarios de animales afectados afirman no haber visto nunca garrapatas en sus perros.
La ehrlichiosis canina presenta una sintomatología variada y muy poco específica, por lo que puede pasar desapercibida y su diagnostico no siempre es sencillo. Además depende de la fase de la enfermedad, virulencia de la cepa e incluso del estado inmunitario del hospedador. Puede aparecer unida a otras enfermedades como la leishmaniosis, enfermedad con la que incluso comparte síntomas.
La enfermedad presenta tres fases:
apetito caprichoso, apatía. Esta fase se supera espontáneamente aún sin tratamiento.
aumento de las globulinas (un tipo de proteínas de la sangre)
y una leve trombocitopenia (disminución del nº de plaquetas). Esta fase puede durar desde unas semanas hasta incluso años.
fiebre, apatía y anorexia, cuadro que es común a muchos procesos patológicos
aumento de tamaño de los ganglios linfáticos.
signos hemorrágicos: sangre en heces, en orina, por la nariz, en las conjuntivas oculares, encías sangrantes, etc.
problemas musculares y articulares: cojeras, caminar envarado,...
problemas respiratorios, alteraciones cardíacas, neurológicos (meningitis), cutáneos, oculares, etc.
insuficiencia renal
Existen distintos protocolos terapéuticos. Es fundamental el diagnóstico precoz para que el tratamiento tenga éxito, ya que si la sintomatología es grave, puede haber lesiones irreversibles.
Utilizar antiparasitarios externos de calidad durante las épocas del año en que están presentes las garrapatas.
En zonas cálidas o situaciones de riesgo se deben emplear durante todo el año.
Realizar análisis sanguíneos antes de las transfusiones ya que es otra de las vías de contagio.
A ser posible se deberían testar todos los animales al menos una vez al año, preferiblemente tras la época de calor (igual que con la leishmaniosis), ya que como hemos dicho antes, el diagnóstico precoz es fundamental para establecer con éxito un tratamiento.
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